Ecografía Obstétrica 4D | 5D

El departamento cuenta con aparatología de última generación que permite la realización de estudios dinámicos, con reconstrucción especial en 3D, para distintas especialidades.

ECOGRAFÍA 4D

La ecografía 4D es una de las herramientas diagnósticas que usa el tiempo como cuatro componente, generando así una imagen tridimensional en movimiento en tiempo real, permitiendo de esta manera evaluar la actividad fetal, pudiendo espiar al feto dentro del útero. Dominis genera no solo las fotografías de esta hermosa experiencia familiar, si no también un video el cual los padres pueden llevar a sus hogares.

Todo tipo de ecografía, inclusive la 4D, es un método inocuo para la madre y el niño.

En esta ecografía además de ver parte de la anatomía fetal, vemos el líquido amniótico, evaluamos la placenta y el cordón umbilical.

La ecografía 4D se puede realizar a cualquier edad gestacional, a partir de las 12 semanas y hasta avanzado el tercer trimestre. La imagen que obtendremos en el primer trimestre y comienzo del segundo trimestre, es la totalidad del feto, pero con una apariencia muy diferente a la que tendrá su bebe al nacimiento. A medida que avanza su embarazo el campo de visión se va reduciendo, pudiendo ver partes del bebe en la pantalla, por ejemplo las manos, los pies, la cara.

La edad ideal para la visualización podemos decir que está alrededor de las semanas 23 a 27 de gestación, pero como se mencionó anteriormente, esta ecografía se puede realizar en cualquier semana de su embarazo.

Los padres además deben conocer que hay situaciones donde la visualización es limitada y no todas las imágenes tiene la misma definición, por ejemplo la placenta de inserción anterior o la disminución del líquido amniótico, posición fetal (dorso del bebe anterior), y/o condiciones maternas (obesidad).

Dicho esto, desde el punto de vista emocional es una experiencia muy bonita para los padres que pueden ver a su bebé antes de nacer, conocer su carita y diferenciar sus rasgos. Esto proporciona una gran tranquilidad pues podemos ver al bebé de una forma más real, como si viéramos un vídeo, ya que en las ecografías tradicionales sólo vemos imágenes en blanco y negro que apenas sabemos diferenciar. El impacto psicológico es muy positivo.

Desde el punto de vista diagnóstico, la ecografía 4D perfecciona el diagnóstico pero no es más sensible que la bidimensional a la hora de detectar anomalías fetales. Por tanto, ni la ecografía tridimensional ni la que aporta movimiento suplantan a la ecografía bidimensional sino que la complementan.

Sí aporta un análisis más detallado de la anatomía fetal por lo que es más valiosa para detectar problemas de la piel del bebé o deformidades como el labio leporino o la fisura palatina.

 

ECOGRAFÍA MORFOLÓGICA O SEGMENTARIA

Es una ecografía que se realiza en el segundo trimestre del embarazo, en torno a las 20 semanas y sirve para valorar la estructura del feto y su biometría (su forma y sus proporciones), para conocer si se está desarrollando de forma regular, así como para excluir malformaciones.

No es necesario realizarla en ayunas, ni se debe beber previamente, como requieren las ecografías pélvicas. Su duración oscila entre 15 y 30 minutos. Por otro lado, en el caso de las mujeres obesas, la calidad de las imágenes puede ser un poco menor y la duración del examen, mayor.

Los objetivos en la ecografía segmentaria son: la detección de anomalías fetales mediante la exploración sistematica de los órganos y aparatos del feto, la estimación de las medidas fetales para calcular el tiempo de embarazo y descartar retrasos de crecimiento, la estimación del bienestar fetal (para ello valoramos los movimientos corporales del feto, los movimientos respiratorios, el tono fetal), evaluación de la placenta del cordón y el líquido amniótico.

Se describen a continuación alguna de las estructuras que se buscan de manera sistemática en una exploración ecográfica de la semana 20.

En la cabeza debemos valorar su forma e integridad, dentro del cráneo se valoran las estructuras encefálicas (ventrículos cerebrales, «cavum de septum pellucidum»), el cerebelo y la cisterna magna.

La cara se explora de frente y de perfil, para valorar los labios, la mandíbula, la nariz y los ojos.

En el tórax hay que evaluar su forma y tamaño y el aspecto de los pulmones y el diafragma.

En el corazón se debe determinar su orientación, el corte de cuatro cámaras, las válvulas y tabiques, la salida de los grandes vasos y el retorno venoso. La ecografía Doppler color es opcional. Las anomalías cardiacas son las de más difícil diagnóstico. Sólo suele diagnosticarse una de cada tres.

En el abdomen el estómago se ve como una burbuja negra, más o menos grande dependiendo de lo lleno de líquido que esté. El hígado del feto es proporcionalmente grande y se identifica con facilidad. Los riñones están a los lados de la columna. La vejiga urinaria, al igual que el estómago, aparece como una burbuja negra y se ve con mayor o menor facilidad dependiendo de la cantidad de orina que contenga. La pared abdominal, se debe recorrer en toda su extensión, haciendo especial hincapié en la zona de inserción del cordón umbilical.

Genitales externos.

Extremidades superiores e inferiores con evaluación de los huesos largos y visualización lo más completa posible de manos y pies. Determinar la alineación del pie con la pierna.

Estudio detallado del tamaño, madurez y localización de la placenta. Valoración de la inserción placentaria y fetal del cordón, de su longitud y del número de vasos que contiene. Estimación de la cantidad de líquido amniótico.

Presencia de miomas u otras tumoraciones abdominales que pueden interferir con la visualización fetal.

La ecografía solo puede informar de la existencia de posibles marcadores de cromosopatías y anomalías morfológicas físicas y no defectos congénitos de otra naturaleza (bioquímica, metabólicos, genéticos, cromosómicos, etc.). Por tanto, el resultado normal del estudio ecográfico no garantiza que el niño nacerá sin alteraciones o retraso mental.

En algunos casos la detección será forzadamente tardía (infecciones fetales, algunas anomalías digestivas, obstrucciones urinarias o intestinales, displasias esqueléticas, etc.) dado que tales patologías se originan y/o manifiestan en una etapa avanzada de la gestación.

 

ECOGRAFÍA DE TRANSLUCENCIA NUCAL

Translucencia Nucal (TN) consiste en la medición de un espacio situado en la nuca del feto. El momento adecuado para realizar esta medición es entre la semana 11 y 13 del embarazo.

La TN es un marcador de síndrome de Down que fue introducido en la práctica clínica a principios de los años 90 por el grupo de obstetras del King´s College Hospital en Londres. Esta medición se une actualmente a otros marcadores ecográficos de menor peso, como la presencia o no de huesecillos nasales (si en la semana 12 del embarazo no se estan formando los huesitos de la nariz del bebé, hay un mayor riesgo de Síndrome de Down).

El riesgo asociado a la TN es mayor cuanto mayor sea su grosor, considerando que los riesgos de alteraciones cromosómicas aumentan si la medición da por encima de 3 mm, o mayor al límite superior para la normalidad dependiendo de la edad del bebé. De todos modos, una translucencia aumentada no significa que el feto vaya a tener inefectiblemente alteraciones cromosómicas, simplemente nos avisa que existe más riesgo y esto nos autoriza entonces a realizar estudios más profundos para su confirmación.

A esta altura del embarazo estamos bien a tiempo para poder utilizar otros medios que nos confirmen o no la sospecha que fundamente lo que la Translucencia Nucal nos dejó diagnosticar.

EL TEST COMBINADO DETECTA EL 90% DE LOS CASOS DE SÍNDROME DE DOWN

Cuando el embarazo se ha confirmado, después de la etapa inicial en donde se mezcla alegría con ilusión, comienzan las dudas… y esto es muy normal.

¿Estará bien? ¿Será varón, …mujer? Y por supuesto nos preocupa que pueda tener algún defecto congénito.

Actualmente, muchas de esas dudas que nuestras madres no podían saber, si pueden ser respondidas por diferentes estudios

El Test Combinado, (se recomienda a todas las mujeres embarazadas) es un Test de detección que puede identificar alrededor del 90% de las alteraciones cromosómicas más frecuentes: El Síndrome de Down (trisomía 21), Síndrome de Pateau (trisomía 13) y el Síndrome de Edwards (trisomía 18), son las principales causas de muerte y discapacidad infantil y son fácilmente detectados por este test ecográfico.

Este test se realiza entre las 11 y 13 semanas de embarazo, en realidad se trata de una ecografía que se acompaña de análisis de sangre para medir dos hormonas que son sintetizadas por la placenta: la subunidad βeta de gonadotrofina coriónica humana y la Proteína Plasmática A asociada al embarazo (PAPPA).

La medición de la hormona PAPP-A y la gonadotrofina coriónica, puede alertar a su obstetra acerca del riesgo de padecer un aborto espontáneo, nacimiento pretérmino (antes de la fecha esperada), preeclampsia (enfermedad que la madre cursa con hipertensión arterial), restricción de crecimiento intrauterino (el bebé crece menos de lo que debería para su edad), ya que esta hormona predice estas enfermedades.

Un test hecho a tiempo puede ayudar mucho al bebé que esta por venir.